¿Son las prácticas restaurativas una herramienta para la policía?

Elena Cobler es Master Internacional de Resolución de Conflictos. De 1976 a 2019 fue policía, aplicó procesos restaurativos y mediaciones, y capacitó a otras personas policías en practicas restaurativas, en Reus, España.

Nuestras sociedades están acostumbradas a gestionar nuestros conflictos y las infracciones penales a través del sistema judicial. El juez decide en una sentencia quién tiene razón y quién no. Es un sistema adversarial, donde una de las partes gana y la otra pierde.

Sin embargo, las sociedades humanas evolucionan y cambian constantemente, y este cambio genera desorden. La policía, como garante de la seguridad, se ve en la obligación de adaptarse a todos estos cambios, utilizando este desorden para sostener los principios de creatividad y de innovación. Para lograrlo, necesitan nuevas estrategias de intervención.

Hasta ahora la policía ha actuado de manera reactiva, una vez que ya se ha producido el conflicto o delito y, lamentablemente, se ha podido comprobar que no siempre se consiguen los resultados deseados. En muchas ocasiones y, en el mejor de los casos, sólo ha servido para sancionar a un infractor, pero con poco o escaso impacto preventivo para evitar su reincidencia y su estigmatización social.

Se hace necesario cambiar de estrategia. Una opción es crear e innovar, pero teniendo en cuenta que toda innovación y toda creatividad nace como una desviación al orden preestablecido del sistema y genera unas resistencias.

Una buena manera para afrontar estas resistencias por parte de la policía, es dotarlos de nuevas herramientas para mejorar de forma constructiva su actuación en favor de la convivencia social. Entre éstas  herramientas encontramos la facilitación de las prácticas restaurativas en la resolución de conflictos y las infracciones penales, para gestionar de forma positiva las consecuencias de determinadas infracciones, faltas y delitos, sobre todo con los jóvenes y adolescentes.

La mayoría de los servicios a los que acude la policía son para atender quejas, malos entendidos, problemas entre vecinos, conflictos de relación tanto a nivel comunitario como familiar; es decir, padres e hijos que se insultan, se agreden y se pelean personalmente o a través de las redes sociales como Facebook, Whatsapp, etc.

La mediación y las prácticas restaurativas aplicadas por la policía pueden ser muy beneficiosas en los problemas vinculados a la convivencia como: conflictos vecinales, de animales de compañía, molestias de ruidos u olores,peleas familiares,, violencia filio-parental, conflictos entre jóvenes y adolescentes, bullying, etc. En muchos de estos casos, la resolución judicial podría resolver el conflicto, pero no la relación entre las personas, que acabaría más dañada al resultar un ganador y un perdedor. En cambio, aplicándose la mediación o las prácticas restaurativas por parte de la policía, se puede conseguir un beneficio integrador de las necesidades de ambas partes, así como de todas las personas implicadas, incluyendo a la comunidad, apostando por una convivencia más saludable.

Es cierto que la policía tiene a su disposición un amplio abanico de normativas y leyes, las cuales poder aplicar a cada caso en particular, pero también es cierto que muchas veces la aplicación de esas leyes no resuelve o transforma el conflicto, sino que lo traslada a otra institución: juzgado, fiscalía, etc. Lo anterior, además, sin ofrecer a las víctimas y a las personas participantes ninguna satisfacción o resultado.

Muchos de los padres de hoy en día no saben cómo reaccionar a las actitudes y comportamientos ofensivos y agresivos de sus hijos, se trata de una realidad complicada muy difícil de abordar. Algunos de ellos van a la policía a denunciar que sus hijos  no les hacen caso, les pegan o les agreden, se han escapado de casa o cuando los han dejado a la puerta de la escuela en lugar de entrar se han marchado y no saben dónde están. Pero, una vez localizados y entregados de nuevo a sus padres, éstos no saben qué tienen que hacer para conseguir que sus hijos  asuman responsabilidades de sus hechos y modifiquen conductas. Entonces, ¿qué pasa con aquellos casos en los que los padres que solicitan ayuda no quieren presentar denuncia, pero en cambio sí necesitan por parte de la policía alguna actuación que solucione  su problema o que restaure su dolor?

Existen y deben buscarse diferentes herramientas y procesos restaurativos adaptados a cada caso y a cada circunstancia, que aunque no sea el encuentro ideal víctima, infractor y/o comunidad, sí será restaurativa en mayor o menor medida y sí cumplirá con las expectativas de la víctima (de sentirse escuchada, digna de respeto y consideración) y del infractor (de hacer conciencia, a través de su encuentro con víctimas, de que sus delitos sí causan daños a otros seres humanos, generando así empatía hacia ellos y un paso importante para su reinserción en su caso).

¿Qué son las prácticas restaurativas realizadas por la policía?

Las prácticas restaurativas -como los círculos y las reuniones restaurativas– aplicadas por la policía, son un buen recurso para generar: espacios de comunicación; un momento de tregua, de paz, y de escucha; la oportunidad de ponerse en el lugar del otro; la posibilidad y apoyo para reconocer los hechos y asumir responsabilidades; de expresar la vergüenza y de iniciar juntos un nuevo camino de creación de relaciones saludables. Estos caminos suelen estar llenos de baches, pero se pueden transitar con actitud resiliente y disposición a sortearlos, disfrutando de andarlos.

Somos humanos y, por lo tanto, somos frágiles y vulnerables; nos avergonzamos de nuestros errores, pero al mismo tiempo también podemos ser resilientes para superar las adversidades aprendiendo de ellas y saliendo fortalecidos.

Realizar las prácticas restaurativas en la policía y con la policía ofrece un ambiente de autoridad, seguridad y de legitimidad a la situación, trabajando con la comunidad en la prevención de conductas violentas, ofreciendo pautas de conducta y una cara más amable y cercana de las fuerzas de seguridad.

Después de formarse en prácticas restaurativas, la actuación de la policía con los jóvenes y niños será diferente a la que estamos acostumbrados. En este caso, la aplicación de las prácticas restaurativas puede ayudar a evitar que jóvenes generadores de conductas conflictivas se encaminen al conflicto con la ley y, en su lugar, aprendan a gestionar los conflictos de la vida diaria de forma constructiva, que les sirva de aprendizaje para convertirse en jóvenes resilientes que aporten valor a la sociedad en lugar de seguir por la vía de la estigmatización social, la exclusión y la marginalidad.

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